La Cultura del Encuentro, un Camino educativo

Por P. José Álvarez (*)


Es un Encuentro, una cultura del Encuentro, la propuesta educativa que la Iglesia tiene entre manos hoy.

¿Un encuentro con quien? Con el Bien, con el Infinito, con la Verdad, con la Belleza, con el Amor, un encuentro con aquello con lo que el hombre se vuelve más humano, mas pleno, mas él mismo. Un encuentro con algo o alguien en la banalidad de la vida cotidiana, donde se revela aquello por lo que la vida vale la pena, un encuentro como el de los discípulos en Emaús <¿no ardían nuestros corazones?>.

El Hombre en la búsqueda de Este,(de la que muchas veces estamos inconscientes) es donde encuentra el motivo por el que emprende una jornada, un viaje, una familia, una tarea, un sacrificio, o rompe un esquema pre concebido. Es por esto por lo que la vida arriesga la libertad en cada paso.

Ese Bien, esa Verdad, esa Belleza, necesitan volverse visibles, tangibles, audibles, es decir necesitamos tocar con la mano eso que provoca a todo mi ser en una plenitud de vida.

Cuando esto ocurre en el tiempo y en los lugares donde el hombre vive, y encontramos un hombre sediento, hambriento, expectante se produce el encuentro, es una fiesta, un choque de sintonía, una reciprocidad, <esto fue hecho para mi, y yo fui hecho para estar aquí y ahora>. Los discípulos de Jesús tuvieron encuentros como este, María Magdalena, Pedro, Zaqueo, Juan, Andrés, la Samaritana, lo expresaban en su mentalidad y lenguaje propio, (he encontrado al Mesías) , ( he encontrado a uno que me dijo todo…) pero lo que más expresaba la veracidad era su convicción que se manifestaba en sus ojos, en la conmoción de su voz, en el entusiasmo de su corazón, podríamos decir con tranquilidad,< a este le ha pasado algo>.

Esa presencia del Bien, de la Verdad, de la Belleza, se habían vuelto rostro humano, el encuentro era con alguien que se lo podía tocar, ver, seguir. Dios se hizo hombre dentro de la vida, dentro de los lugares y en el tiempo donde los hombres viven la vida, y los abraza con su ternura, y el hombre se vuelve más él mismo. El tiempo de la vida se nos da para profundizar en este Encuentro, para verificar que sigue sucediendo, para afianzar nuestra afectividad en El. Para aprender para que estamos hechos, y gozar de esta presencia con rostro humano en medio de la vida, de cada circunstancia de la vida, esto lo llamamos seguimiento, Seguir a Cristo, seguir con el corazón, con el afecto: cada mañana ir detrás de su rostro que nos hace vivir.

En este número de la revista contamos algunos de estos encuentros que tienen el aroma de Cristo. La distinción Divino Maestro, con personas agradecidas por los instrumentos y por los rostros con los que el Misterio que nos hace ha llegado a sus vidas. Y con personas que han dedicado los días de su vida a hacer llegar a otros el rostro de Aquél que los hace vivir. Juntos en una tarde donde el protagonista es Cristo el Divino Maestro que nos sostiene en el caminar.

También encontraremos Congresos y encuentros en distintos lugares del país que se han vuelto un acontecimiento para la vida de sus protagonistas, han superado las capacidades y expectativas de sus participantes para reconocerse delante de alguien más grande que nos sorprende positivamente. Tienen el sabor de lo casual, de lo imprevisto, de aquello que escapa a nuestras programaciones, para reconocer que con cinco panes y dos pescados fue saciada una multitud, y no sabíamos que podía suceder así.

Por último nuestra convocatoria al CREC de Tucumán 2016 el acontecimiento anual que reúne educadores de todo el país, una verdadera fiesta de la Educación, donde en los pequeños y grandes detalles El está, y nosotros ahí queriendo que todo nos pase para comenzar el año con toda la energía que brota de su Amistad. Este año con una propuesta que nos mueve e interpela <Independencia y Libertad, como responder al deseo> Para abrir la cabeza y el corazón sin tener miedo al deseo,aldesafío, ser capaces de mirar de que está hecho el deseo del corazón del hombre, qué lo constituye, y verificar (reconocer que es verdadero), lo que responde a ese deseo. ¿Lo que conduce a la plenitud de la libertad, es la autonomía? ¿O necesito de otros para ser Libre?



(*) Presidente del CONSUDEC.